Silvia Royo López Silvia Royo López

Familia 3 min read

Pura decepción

Pura decepción

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Dos años han transcurrido desde que un día me sentaron delante de un señor (por llamarlo de alguna manera) para evaluar algunos aspectos de mi carácter y aptitudes (con “p”) laborales. Recuerdo aquel día como si fuera ayer. Palabras hirientes e injustas salían de su boca mientras callada y cabizbaja escuchaba todo lo que quería decirme. Lo peor de todo fue que procedían de otras fuentes y que él era un pobre transmisor. Lo que hubiera pagado por escucharlo de los labios de la persona que lo pensaba y así ver en su cara la hipocresía y la maldad. Aun así acepté cada una de las evaluaciones que caían como cuchillos afilados en mi espalda con asertividad y buena disposición para mejorar mis habilidades tanto personales como profesionales.

Hace unas semanas, algo parecido sucedió, con la diferencia de que esta vez las valoraciones procedían de alguien a quien quiero y que significa mucho para mi, lo que hizo que el dolor no solo fuera premeditado sino que conllevara alevosía. Como en la anterior ocasión, siempre habla el que más tiene que callar o, en cuyo caso, el que debería abstenerse de decir improperios innecesarios. ¿Qué esta pasando en esta sociedad?, ¿en nuestras familias?, ¿en nuestros círculos de confianza?, ¿de verdad llegaremos a lo que dice Mateo 10:21?

Rabia, impotencia, desolación, incomprensión y, mucho, mucho dolor sentí dentro de mi. Como podía ser posible que uno tras otro los golpes vinieran de la misma persona, como podía ser que la gente este tan ciega ante las realidades que tienen delante, como se puede ser tan egoísta, como se podría estar tan lejos de la percepción de lo correcto e incorrecto, ya no solo por aquella discusión mantenida entre nosotros sino por las actitudes (con “c") que día a día adopta con la gente que lo quiere y que siempre ha sido su apoyo y confianza. Huelo a lo lejos sus ineptas burlas creyendo que es superior a los demás, percibo su ironía en ciertos aspectos de la vida que deberían ser respetados y lo mejor de todo es que soy consciente de la realidad cuando él apenas piensa que vivo en los mundos de yupi. Que triste es que piensen de ti que, a pesar de la edad que tengas, sigues siendo aquella niña que un día te vio crecer.

Sinceramente estas cosas te hacen aprender, darte cuenta de quién eres y en lo que no quieres convertirte, te hace darte cuenta que deseas ser mejor persona de lo que ves a tu alrededor, y que lo que antes había sido para ti un icono, un ejemplo a seguir, ahora es lo que nunca quieres llegar a convertirte, porque gente así, hay por todo el mundo pero gente que te decepcione por poner tan altas las expectativas de su persona, es algo que no tiene explicación.

Por eso una cosa más he aprendido y la almacenaré en mi archivo histórico para toda la vida: solo hay uno en quien confiar “Porque tú eres mi roca y mi fortaleza, y por amor de tu nombre me conducirás y me guiarás” Salmo 31:3 Todo lo demás como casi todo en la vida, es pura decepción.

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