Silvia Royo López Silvia Royo López

Familia 4 min read

Perdidos en el paraíso

Perdidos en el paraíso

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Obtuvo 16 millones de espectadores en su prime-time, cuenta con un Globo de Oro y 6 Premios Emmy, emitió sus 6 temporadas en 18 países diferentes y posee un sinfín de wikiblogs distribuidos por el globo cibernético que interpretan su jeroglífico narrativo. Con este palmarés podríamos asegurar que Perdidos ha sido una serie con un nivel mediático impactante. Nos ha hecho llorar, reír, soñar y, como no, meditar. ¿Que tiene de interesante esta serie que ha embaucado, como Frodo con su anillo, a una importante suma de espectadores? ¿La revelación del bien contra el mal? ¿O quizá redención versus condenación? ¿O el sueño de vivir en un paraíso similar a una isla desierta? Sea lo que sea, a los números me remito y todo aquel al que se le pregunte por esta serie sabe al menos de su existencia o si bien ha seguido la trama hasta el final de la misma.

Lost es una serie americana centrada en las hazañas de unos pasajeros que, tras un accidente aéreo, van a parar a una isla misteriosa. Mientras se cuenta la vida de cada uno de los supervivientes en la isla, se intercalan relatos de sus biografías anteriores a la catástrofe. Lo curioso de la trama es que hay muchas incógnitas que suceden en aquel lugar: mientras todos desean volver y ser rescatados, algo inexplicable parece decir que eso es imposible. Los protagonistas, con chivo expiatorio incluido, tienen que cumplir una misión. Sin embargo, cuando el objetivo es alcanzado, tras muchos momentos de tensión y sacrificio, cada uno parece haber terminado con el propósito de su vida y aparecen en un lugar muy parecido a lo que podría ser el paraíso. Por lo que podemos comprobar todos tenían razones para querer comenzar a vivir una nueva vida.

Estamos ante una pieza maestra que cuenta con la religion como una constante. En el transcurso de las temporadas y analizando cada uno de los capítulos no había ninguno donde no encontrara un paralelismo bíblico al respecto. El magistral argumento de la serie obtiene de la Biblia parte de su guión y no he podido dejar de expresar mi sentir al acabar la serie que mas enganchada me ha tenido (no me olvido de Prison break). Y no sólo lo digo yo, sino que las cifras hablan por sí solas. ¿Que quiero decir con esto? Muy sencillo. Me fascina ver como nos podemos encantar con este tipo de tramas y, dejar de lado aquella que es cierta, la historia del conflicto cósmico. Nada más lejos de la realidad es aquella que hace cientos de años se escribió y que apenas le ponemos atención. Sin embargo, esa no nos la creemos porque pensamos que es fantasía. Y lo curioso de todo es que ni nos hemos parado a conocerla.

Deseamos esa vida alternativa que aparece al final de la serie (lo siento por los spoilers), pensando que ese hubiera sido el mejor de los finales y, por contra, no nos paramos a pensar en la historia de nuestra vida. Tantas veces he intentado comprender como será eso que dice Pablo de ser trasformados en un abrir y cerrar de ojos (1 Corintios 15:52) y sólo al ver el último episodio de la serie pude visualizar ráfagas de lo que serán las consecuencias de una Segunda Venida al puro estilo del Siglo XXI. Lo interesante de todo esto es que es una historia real pues, ¿quien dijo que la muerte es el final de todo? Aunque, como en Perdidos, no todo está explicado por nuestra incapacidad de comprensión, hay una cosa que si es segura: nos reuniremos con aquellas personas que un día se fueron y veremos el reencuentro en nuestras mentes cuando empiecen a rememorar como flashbacks los mejores momentos junto a ellos. Nosotros también soñamos con empezar algún día una nueva vida en un cielo nuevo y una tierra nueva (Apoc. 21) la cual habitaremos eternamente, con esas casitas cultivando nuestro propio huerto al estilo DharmaVille, allí viviremos ajenos a nada y conocedores de todo. Ese día está muy cerca. Poseemos esa luz llena de conocimiento si la buscamos correctamente, no hace falta ver una serie televisiva para averiguarla, basta con acudir a la Biblia. No seamos tan ignorantes de encontrarnos Perdidos en el Paraíso.

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